La producción se registra en planta, en el momento exacto en que ocurre, y llega a Business Central en tiempo real. Sin papel, sin doble registro, sin huecos en el histórico.
En muchas plantas, la producción todavía depende del papel y de anotaciones que se pasan a Business Central horas después, desde oficina. Ahí se pierde el control.
El supervisor no ve la planta en tiempo real: se entera de los problemas cuando ya han pasado.
Los paros, consumos y scrap se apuntan tarde, incompletos, o directamente se pierden.
Cuando llega una auditoría, hay que reconstruir a mano quién hizo qué, cuándo y en qué máquina.
El operario registra cada acción al instante desde una tablet pensada para fábrica. Business Central recibe el movimiento en tiempo real, sin que nadie tenga que volver a teclearlo en oficina.
El supervisor ve el estado de cada máquina con segundos de diferencia. Y cada cambio queda registrado de forma que el histórico nunca tiene huecos.
Operario, supervisor y calidad trabajan sobre el mismo circuito, pero cada uno con la vista que le toca.
Pantalla táctil, botones grandes, login con PIN o tarjeta. Iniciar, parar y registrar está siempre a un toque. Funciona con guantes y sin formación técnica.
El estado de cada máquina, las órdenes en marcha y las incidencias abiertas, en una sola pantalla. Reaccionar antes, priorizar mejor y entender el turno en directo.
Las medidas y validaciones se capturan dentro del mismo flujo de producción y quedan ligadas a la orden. Listo para certificados y evidencias de calidad.
Tres cosas que un responsable de producción busca y que en la mayoría de soluciones, o no están, o llegan tarde.
Un Gantt panorámico de todas las máquinas con la línea de "ahora" siempre visible. De un vistazo veis qué produce cada máquina, dónde se ha parado una orden, cuánto duró un cambio y qué incidencias siguen abiertas.

El estado de toda la planta se refresca solo cada pocos segundos: máquinas en marcha, paradas, en cola o en avería. Las alertas avisan de paros largos, scrap excesivo o una medida de calidad que no cumple, antes de que el turno se tuerza.

Las medidas se capturan dentro del mismo flujo de producción y quedan ligadas a la orden, al operario y al momento exacto. Medidas de sí/no, numéricas con tolerancia, texto y foto. Si una medida no cumple, la foto puede ser obligatoria y el registro se bloquea hasta que calidad lo revisa.

FactorIA no es una herramienta aparte que sincroniza con el ERP al final del turno. Cada acción del operario entra directamente en Business Central, en el momento en que ocurre.
No basta con poner una tablet en la fábrica. La diferencia está en cómo se conecta con vuestro ERP y en lo que os ahorra de verdad.
Los operarios entran con PIN o tarjeta en la tablet de planta. No necesitan cuenta de Business Central, ni Azure, ni SSO. Eso es dinero que no pagáis en licencias mes a mes.
Cada acción entra en Business Central en el momento en que ocurre, no en un volcado nocturno. La oficina ve lo que pasa en planta cuando está pasando.
No solo un número. El OEE se calcula en directo y clasificado según las seis grandes pérdidas industriales, para que sepáis exactamente dónde se está yendo el rendimiento.
El histórico está pensado para que nunca falte un tramo. En cualquier instante de cualquier máquina sabéis qué estaba pasando. Reportes limpios, sin reconstruir nada a mano.
Dos o tres personas en la misma máquina firman juntas la salida y los costes se reparten según el tiempo que aportó cada una. Sin atajos contables ni movimientos duplicados.
Da igual si vuestro Business Central está en la nube o en vuestros servidores: es exactamente la misma herramienta, sin versiones a medias.
Sin cuotas mensuales que crecen año tras año. Una inversión, y la herramienta se queda en vuestra empresa.
La implantación, el soporte y los evolutivos se presupuestan según el alcance de cada proyecto.
Os enseñamos FactorIA en vivo, sobre un caso parecido al vuestro, sin compromiso. En la misma sesión os decimos honestamente si encaja con vuestra planta o no.